20 - 11 - 2021 / BOSQUE DE CEA

Con un día precioso, fuimos en nuestros coches con dirección Arriondas; unos kilómetros antes, a nivel de Ozanes, tomamos una desviación a la derecha hacia Llerandi. Después de cruzar el Río Piloña, con aguas mansas a este nivel y muchos patos, iniciamos el ascenso por una carretera estrecha y serpenteante; a medida que cogíamos altura, íbamos percibiendo a nuestra derecha, la silueta del Sueve con el Picu Pienzu bien visible; en los primeros tramos, y a nuestra izquierda, asomaban las cumbres nevadas de Picos de Europa. A unos seis kilómetros, en El Caleru, encontramos a la izquierda un panel informativo de la ruta, con el inicio de la misma.

Un par de días antes, dos de nosotros, habíamos hecho la ruta circular, siguiendo las instrucciones del blog visitarasturias, que nos fue de gran utilidad y queremos aprovechar desde esta página para mostrar nuestro agradecimiento. Dadas las dificultades que encontramos a nivel del río Mampodre por el barro, hoy decidimos hacer la excursión hacia el bosque de Cea, ida y vuelta.

La pista ancha y con buen firme, en leve ascenso, dejamos a la derecha la desviación hacia La Teyera y al llegar al siguiente cruce (Prau de Arriba) tomamos la desviación a la izquierda ( la del Sedu). Cuando termina el ascenso, tenemos unas vistas del concejo de Parres y del Sueve espléndidas; El trayecto llanea prácticamente y como la visibilidad es tan buena, vemos el mar con nitidez. El camino ahora empedrado, inicia un leve descenso pegado a la Peña Les Abeyes y nos fijamos en la cueva La LLorea a su abrigo. Justo a este nivel, a nuestra izquierda, hay con una impresionante cortada, donde al fondo discurre encajonado el Río Mampodre, y que a pesar de la distancia, oímos su música.

La pendiente ahora es más marcada y vamos dando vistas al bosque de Cetín, con pinos, abetos y alerces (árbol de la familia pinácea, caducifolia); esto hace que muestre una paleta de colores otoñales muy variada que va desde los distintos verdes de los árboles perennes y los naranjas, ocres, amarillos y marrones de los caducos… Y al frente la Mota Cetín, con su silueta aislada característica.

El camino se va estrechando entre avellanos y tilos hasta el cruce de El Sedu, a nivel del río, y continuamos de frente, entrando en el Bosque de Cea. Se trata de 260 hectáreas de robles y hayas espectacular: iniciamos camino con el río ahora a nuestra derecha, lleno de musgos y arroyos; al principio hay mas robles y alerces, pero a medida que vamos ascendiendo, predominan las hayas, majestuosas, con sus robustos troncos y caprichoso ramaje que sostienen aún hojas multicolores proporcionando un aspecto mágico al entorno; las que el aire arrancó, tapizan la pista con una espesa alfombra…
Y después de un ascenso suave de unos 5 kilómetros, llegamos a la collada de La Llombecina, desde donde contemplamos la Mota Cetín a la izquierda, y al frente, la campera de Fontecha con sus cabañas y praderías; a la derecha los montes de LLerandi.

Buscamos una zona abrigada, al sol y allí comimos nuestros bocadillos; todos los que hacían el retorno de la ruta circular en sentido inverso, nos avisaban del barro mostrándonos sus botas y pantalones… Pero como ya indicamos al principio, decidimos dar la vuelta por el mismo sitio.
La salida de hoy fue precipitada, teniendo en cuenta que las previsiones meteorológicas empeoraban, y acertamos; de otro modo, nos hubiéramos quedado sin la oportunidad de disfrutar de este bosque maravilloso en pleno otoño.

Finalizamos la excursión en Valles, en casa de Chus, donde nos esperaba con castañes y sidra dulce: la guinda al pastel. ¡Muchísimas gracias amiga!

 

El grupo El mar La cortada
El recorrido El bosque de Cetín Los arroyos
Hayedo de Cea La vuelta En casa de Chus

 

11 - 11 - 2021 / POR LA RÍA DE AVILÉS Y LLARANES

Dado que las previsiones meteorológicas eran favorables y teniendo en cuenta que los días se acortaron mucho, decidimos hacer una ruta cercana, corta y fácil. De este modo, nos dimos cita en el Centro Cultural de Niemeyer: cielo azul, temperatura ideal, actividad laboral en la ría…

Cruzamos el puente de San Sebastián (réplica del puente metálico del siglo XIX) e iniciamos el recorrido por la margen derecha de la ría, pasando por debajo de La Grapa. El recorrido llano, pavimentado y compartido con carril-bici, resulta muy agradable; encontramos el único baño disponible de la zona (comentamos su necesidad en los paseos periurbanos muy transitados). Enseguida llegamos a una zona verde con arbolado y nos encontramos con la escultura denominada Mano de Eva, perteneciente a la llamada ruta del Acero: se trata de un conjunto de ocho esculturas en las que destaca el color, realizadas por diferentes artistas de Avilés, con materiales de desecho de la siderurgia.
Dejamos el primer el primer puente a nuestra izquierda, para continuar recto, y al llegar a un cruce que hay a la altura del antiguo Hospitalillo de Ensidesa, tomaremos el desvío hacia la izquierda para continuar con el camino que discurre paralelamente a la ría, mucho más estrecho, y con abundante vegetación.

Cruzamos la ría a nivel del último puente donde finaliza la ruta, y seguimos caminado por la otra margen, pegados a los terrenos kilométricos de Arcelor, hasta llegar al puente que cruzando de nuevo la ría, nos lleva a el campo de futbol de la Marzaniella (ya en el concejo de Corvera). Después de un recorrido por poblados y cruzar por debajo de la autopista, tomamos la carretera con dirección a LLaranes, dando vistas a las instalaciones de Arcelor: filas alineadas de esbeltas chimeneas de ladrillos, naves industriales enormes dispuestas en paralelo, láminas de acero, vías de ferrocarril, humo en los altos hornos…

Avilés, es un municipio situado en el centro de la costa Asturiana, pero que se comunica con el mar únicamente a través de la ría. Con la construcción de la antigua Ensidesa (en las marismas del fondo de la ría) seguida de otras empresas dependientes del Instituto Nacional de Industria, la población entre 1950 y 1960, pasó de 13.614 a 21.270 personas.de modo, que se necesitó construir los poblados obreros.

Y así surge el barrio de LLaranes, aunque sus orígenes se remontan a la prehistoria, su importancia y desarrollo se centra en la década de los cincuenta con la construcción por parte de la Empresa Nacional de Siderurgia SA, referencia hoy, del Patrimonio Industrial Asturiano, para hacer posible el alojamiento de una parte importante de los trabajadores llegados a Avilés desde diferentes lugares de España. De su construcción se encargaron los arquitectos Juan Manuel Cárdenas y Francisco Goicoechea, combinando edificios diferenciados en función de su categoría jerárquica, con amplias zonas ajardinadas.
Hay una plaza mayor, porticada con un edificio central a modo de ayuntamiento (sin serlo) que albergaba la sede de los servicios sociales de la empresa, economato… (aquí aprovechamos para tomarnos un buen aperitivo).
Tiene una iglesia grande, la de Santa Bárbara, en lo alto del barrio, con pinturas al fresco, mosaicos y vidrieras, todas del mismo autor Javier Clavo; además, posee un retablo castellano del siglo XVI que Ensidesa trajo desde Tubilla del Lago en Burgos, y restaurado en el Museo del Prado… desgraciadamente, por estar cerrada, no la pudimos visitar.
El primer colegio que se construyó fue el de niñas: de una sola planta con forma de “U” cada aula amplia y bien iluminada, tiene una puerta de acceso al exterior, otra interior al pasillo y una tercera a un despacho o tutoría. Además, la pared exterior formada por diez hojas con un gran vidrio en cada una, de modo, que al desplegarlas, se tenía la sensación que estaban dando clase al aire libre… Contaban con unos murales relacionados con diferentes temas. Dada su singularidad, forma parte desde 2017 del movimiento moderno de la Fundación Docomomo Ibérico.
El número de plazas escolares resultó insuficiente y mientras se construía lo que sería la escuela de niños, se optó por una solución “los tubos”; se trataba de nueve módulos en forma de medio cilindro en torno a un jardín, que aún se conserva.
En la escuela de niños, las aulas se disponen a ambos lados de un cuerpo central de dos pisos, unidos por una escalera helicoidal, con despachos y salón de actos en la parte superior.
El parque infantil, cuyo arco de acceso recuerda los juegos de arquitectura de la época y cuyo cierre vegetal, está flanqueado por pequeñas esculturas que representan a los bomberos, payasos, policías…
Quedamos con ganas de volver para visitar el Martinete del Castañedo de Zaldúa (lugar de tratamiento del cobre en le siglo XVIII) y la Capilla de San Lorenzo de Cortina (también del siglo XVIII que conserva una ventana del anterior edificio prerománico)

Volvimos hacia Avilés y con nuestros coches, fuimos a comer al faro de San Juan despidiéndonos con una evocadora puesta de sol.

 

El grupo Iniciando ruta La Mano de Eva
El recorrido La iglesia de Llaranes Entrada al parque
La vuelta por la ría La comida  El atardecer

 

24 - 10 - 2021 / POR TROBANIELLO

 Con un día precioso, nos pusimos rumbo al Puerto de Ventana; La subida al puerto resulta espectacular; Arriba dejamos los coches y comenzamos el trazado que forma parte de la llamada ruta de las reliquias; Se dice que a través de ella, llegaron las reliquias del Arca Santa desde Jerusalén; El recorrido discurre por una pista ganadera que partiendo del Puerto Ventana llega al pueblo de Ricabo, dando vistas a los valles de Teverga y Quirós.

La pista ancha, casi sin desnivel, nos va ofreciendo vistas a Picos de Europa, Peñarueda, Sierra del Aramo, Montegrande… un espectáculo. De este modo, con un día lleno de luz y visibilidad otoñal plena, la caminata se hace muy corta y la excursión, aunque ya conocida, muy agradable. Seguimos un tramo después de la ermita, con muchos caballos por la zona, y al retorno, comimos allí.

 

El grupo Iniciando ruta Picos de Europa
Montegrande El recorrido Peñarueda
El valle de Teverga Los caballos Comiendo en Trobadiello

 

10 - 10 - 2021 / POR VALDEMURIO

Aunque salimos de casa con niebla y temperatura fresca, una vez llegamos a Santo Adriano, la niebla fué desapareciendo y un cielo azul intenso, hizo acto de presencia... Cuando nos reunimos en el emblase de Valdemurio, el día era espléndido. Dejamos nuestros coches en el aparcamiento del área recreativa y comenzamos nuestro paseo. 

El embalse, enclavado en pleno Parque Natural de Las Ubiñas - La Mesa, es utilizado por una central eléctrica. Lo atravesamos por una pasarela de madera, y el arbolado de ribera con colores otoñales, se reflejaba en él. Con un pequeño ascenso en el inicio, el recorrido trascurre paralelo al embalse por la margen opuesta al aparcamiento, quedando a nuestra izquierda, con vistas a Villaorille y la Sierra del Aramo. Dentro del embalse, un islote da cobijo a multitud de aves El paseo, a la sombra la mayor parte, es precioso. Atravesamos el pueblo de Arrojo y continuamos unos kilómetros. 

A la vuelta, la sierra del Aramo y Peñaforcada, con su pared caliza nos acompañan a nuetra derecha. Al llegar al aparcamiento, nos sorprendió la cantidad de gente que había... Cogimos nuestros coches hacia la Pontiga, donde nos esperaba un pote estupendo.

El  día precioso, el paseo maravilloso, y el reencuentro "sin mascarillas" emocionante...

 

El grupo El embalse Por la pasarela
 
El islote El recorrido Las sombras
Disfrutando del paseo Peñaforcada Con el pote

 

29 - 07 - 2021 / PASEO POR PAJARES

Nos encontramos en Pajares en la casa de Tere y Pepe. Allí, en el porche, nos recibieron con un café recién hecho y unas rosquillas ríquísimas! Con este comienzo, salimos del pueblo hacia la estación del tren de Pajares, por una pista ascendente e irregular. Al llegar a la estación, continuamos por  el camino que pasa por debajo de ella hasta llegar a una subestación, edificio de piedra precioso de 1924.

Por la pista de Torones, vamos dando vistas al Brañilín, Valle de Valgrande y las Ubiñas y los piornos, en plena floración, ponen la nota de color. El recorrido resulta fácil y va aumentando la vegetación a medida que nos acercamos al prau el aciu, (del acebo).

Cruzamos el río Mazariezas que baja del bosque del mismo nombre (debajo del Cellón) y llegamos a Pandoto; aquí está la cabaña de Tranquilu, donde comimos nuestros bocadillos con un vino estupendo que Pepe y Tere nos invitaron…
Y, de repente, el sol se abrió entre las nubes, y fueron sustituidos por un cielo azul intenso. La vuelta la hicimos por el mismo lugar, con mejores vistas por la luz, y en casa de nuestros amigos, repusimos la sed…

Un día precioso y que disfrutamos tanto, gracias a nuestros anfitriones payariegos: Tere, Carmen y Pepe.

 

El grupo Dejando Pajares La ruta
El río La vegetación El paisaje
Delante de la cabaña El hayedo El retorno

 

5 - 06 - 2021 / GIJÓN - LA ÑORA - LA LLOREA

Con un día de sol en una mañana fresca, nos reunimos en Gijón, junto a La Madre del emigrante, también conocida popularmente como La lloca del Rinconín; es una escultura de Ramón Muriedas en bronce, representando a la madre que espera a los hijos que se fueron al mar; fue inaugurada en 1970 con múltiples críticas porque se esperaba una escultura mas clásica. En 1976 sufrió un importante daño y no fue reparada hasta 1995 por Francisco González Macías, modificándose la inscripción del pedestal que fue sustituida por el poema Al son del agua, del poeta gijonés Alfonso Camín. En 2004 fue restaurada en su totalidad y en el 2012, necesitó reparar los daños vandálicos sobre la mano derecha.

Desde allí, siguiendo el trazado de la costa por el acantilado, llegamos a la Providencia; el mar de azul intenso, como el cielo, en calma y con la luz intensa que había, mas parecía el Mediterráneo que nuestro bravo Cantábrico…
A medida que avanzamos, vamos teniendo una vista panorámica de Gijón y su playa; el trazado, de cemento con piedras grandes e irregulares incrustadas, se nos antoja un error: irregular y caro. Pasamos por delante de la casa de Rosario Acuña y a medida que ascendemos y tomamos altura, disfrutamos del mar y su inmensidad con la playa de Peñarrubia abajo.

Mas adelante pasamos por un área de recreo con mesas y bancos y un resto del barco Castillo de Salas, hundido hace años en las costas de Gijón; siguiendo ruta, llegamos al parque de La Providencia, precioso, con unas vistas maravillosas.
La ruta continúa, con unos buenos acantilados, la playa de Estaño, y este tramo, está mucho menos transitado. Hicimos una parada para tomar un aperitivo y continuamos hasta La Ñora: la panorámica desde el otero de la playa, es espectacular…

Descendimos hasta alcanzar la arena, y después de unas cervezas bien frías, comimos nuestros bocadillos con ganas.
Por la tarde continuamos hacia La Llorea, por un camino precioso, lleno de vegetación muy frondoso, siempre al lado del río, donde el sol a penas se filtraba, y que después de un recorrido de pocos kilómetros, llegamos al campo de golf de La Llorea, donde esperamos a que los conductores, regresaran con los coches.

Por último, nos acercamos a ver el museo Asturias si yo pudiera, que Graciano Gallinar Carrio expone en Fano,una colección de monumentos en miniatura al aire libre. El autor, comenzó con las reproducciones del prerrománico asturiano, y continúo con otras obras asturianas: como el santuario de Covadonga, la virgen de La Cueva, el puente de Cangas de Onís….Incluso expone reproducciones de fuera de nuestro país: el Big Ben de Londres, La torre de Pisa, el Coliseo romano…
Hace unos años, decidió mostrar sus obras a la gente y ésta fue la razón principal por la que tuvo que constituir una Asociación sin ánimo de lucro, de la cual él es el único representante.

Al terminar, y delante de la representación de la Cueva de Covadonga, echamos una cantará para despedirnos…

 

El grupo Iniciando ruta La Providencia
Islote Contemplación La Ñora
Hacia La Llorea En el museo Representación del Coliseo

 

8 - 05 - 2021 / SAN JUAN DE LA ARENA - RANÓN - EL CASTILLO

 

 Con un día soleado, precioso, nos reunimos en el aparcamiento de la playa de Los Quebrantos en San Juan de la Arena, perteneciente al concejo de Soto del Barco; El nombre, parece ser, que se debe al barco utilizado para pasar el río de una orilla a otra, antes de que se construyese el puente de La Portilla.

Iniciamos la ruta por la playa de Los Quebrantos o del Sablón, de arenas oscuras, en la margen derecha de la desembocadura del Nalón. Aprovechando la marea baja, pasamos entre la parte inferior de su acantilado rocoso a la playa de Bayas, con la que forma en realidad una sola unidad de tres kilómetros de largo. Antes de llegar al final, tomamos una desviación a la derecha, por un camino ascendente entre eucaliptos, hacia la rasa, gozando de unas vistas espectaculares de las playas, la isla de Deva, la desembocadura del Nalón…

También, más adelante, visitamos los restos de nuestra terrible guerra civil: una zanja grande excavada en tierra, una trinchera que comunica los dos fortines de la casamata, con galerías, nidos de ametralladora, bien conservados y que resulta estremecedor… Desde un mirador de madera, distinguimos las poblaciones de La Arena, San Esteban, Muros, Somao…

Continuando, llegamos al pueblo de Ranón a lo largo de la carretera , y siguiendo su curso, llegamos hasta Barganaz, donde nos desviamos a la izquierda para tomar el camino de Santiago, a través de zona boscosa, con dos pequeños derrumbes en el recorrido (muy abandonado) y que nos dejó en la carretera que va a La Arena; con unas cervezas bien frías, comimos nuestros bocadillos junto a la playa.

Y después de un pequeño descanso y un café, nos acercamos al pueblo del Castillo, que toma el nombre del edificio emblemático de la comarca, ejemplo de la arquitectura militar de la edad media: La torre del castillo de San Martín. Se trata de una fortaleza con la misión estratégica de defender la entrada de la ría y el control del embarcadero hacia la otra orilla del Nalón. Actualmente sólo conserva la torre del homenaje y la muralla exterior con almenas. Hacia el lado oriental de la finca, se levantó a finales del siglo XIX o principios del XX, una vivienda de dos plantas (reformada recientemente) con una galería perimetral volada sobre unas finas columnas de hierro.
El pueblo de El Castillo, muy cuidado, con casas algunas muy buenas, y preciosos rincones, goza de inmejorables vistas a la ría con embarcadero incluido.

Y así terminamos una jornada de cielo azul, temperatura de verano, un precioso recorrido y, como siempre, en muy buena compañía.
Desde aquí nuestro agradecimiento a María, quien había propuesto esta excursión y que con el cumpleaños reciente, nos invitó a unos carajillos riquísimos…

 

El inicio Al abandonar el playón Playa de Bayas
Los Quebrantos Panorámica Trinchera
Abandonando Ranón San Juan de la Arena El Castillo

 

15 - 04 - 2021 / POR EL CORDAL DE LENA

Desde Pola de Lena nos dirigimos al alto de la Cobertoria, puerto de montaña situado en la Sierra del Aramo. Allí dejamos los coches y tomamos una pista que arranca a la izquierda, a los pocos metros de coger la carretera que conduce a Las Chanas.

Hicimos nuestra primera foto de grupo con Peñarueda como fondo, aunque una nube la había cubierto parcialmente. La pista ancha y en ligera pendiente al inicio, nos va proporcionando vistas al Valle de Lena a nuestra izquierda y a Quirós a la derecha, dejando atrás a nuestra espalda, el Aramo.

Después de crestear unos cuantos metros, el camino desciende hacia Lena, atravesando un bosque de hayas con los brotes color cobre, brillantes; con cantidad de musgos, arándanos y anémonas, una preciosidad...Encontramos restos de vagonetas y basuras, y enseguida una bifurcación: tomamos el camino ascendente a nuestra derecha, que nos condujo a la bocamina.

La mina Julita situada en el monte Mofusu se cerró en 1980. Posteriormente, durante un periodo de tiempo a principios de los noventa, se explotó de manera superficial, transportando el carbón por cable hasta Campomanes. Después de unos diez años de trámites administrativos y con oposición por parte de los ecologistas, la empresa Coto Minero de Lena, la reabrió en septiembre del 2017; la empresa contaba que en la cara norte del monte Mofusu quedaba mucho carbón y de buen mineral ya que se trata de hulla coquizable. Y apenas trascurridos un par de meses, se cierra de nuevo por problemas geológicos y económicos en las primeras labores. Allí quedan restos de postes, plásticos, tuberías, tolva… Es lamentable que esto se permita.

El retorno los hicimos por la ladera del Valle de Quirós. El día que había amanecido muy frío, fue abriendo y pudimos comer al sol estupendamente. El recorrido de la vuelta precioso, con vistas a Peñarueda, Puertos de Agüeria, Las Ubiñas…

Terminamos en Arrojo tomando unas cervezas en el albergue y riéndonos con Conchita

 

Con Peñarueda al fondo El inicio Las chicas
El hayedo Los arándanos Mina Julita
El retorno El Aramo al fondo En Arrojo

 

27 - 03 - 2021 / OVIEDO - BUEÑO - OLLONIEGO

 Nos reunimos en el Parque de Invierno en una mañana preciosa. Iniciamos ruta hacia La Manjoya, en fila de a dos, con atención a las bicis (este tramo es el mas concurrido de la senda) Nada mas llegar a la estación nos desviamos por la carretera que une La Manjoya con el Alto el Caleyu. 

Al llegar al puente que cruza hacia Bueño,  recibimos a Tere e Inés. Continuamos hacia Bueño, dando vistas a la sierra del Aramo con una pequeña nube en su cumbre, al Monsacro, y a toda la vega. Al llegar al mirador, nos hicimos la primera foto de grupo; y desde aquí, bajamos por una acera estupenda que hay a lo largo de la carretera  hasta llegar al valle. El paseo por Bueño, corto, nos permitó comprobar lo cuidado que está este pueblo, la cantidad de hórreos que tiene, y Vicen nos fué indicando los lugares donde tienen lugar el festival de Jazz, el cine de verano...

En la fuente de abajo, se unieron Carmen Gloria e Israel, y continuamos el recorrido por la senda que trascurre paralela al Nalón. En el puente colgante estuvimos contemplando el río que, los que somos de la cuenca minera, seguimos sorprendiéndonos de no verlo negro... La idea era comer en el área recreativa de Bueño que está al lado de la tremenda subestación de la central térmica, pero estaba precintada; así que decidimos continuar caminando hasta dejar el pueblo a través de un túnel que pasa por debajo de la autopista y llegar de este modo, a la senda fluvial del Nalón, que continúa en dirección a Olloniego. 

Al llegar al parque de Soto Rey, comimos nuestros bocadillos acomodados en unos bancos haciendo círculo, guardando las distancias como se debe... y retomamos la marcha para cruzar enseguida el Nalón. Este tramo que trascurre por la otra margen, muy cerca de la autopista al principio, es preciosa: hay cantidad de aves, vimos dos tortugas al sol en una piedra dentro del río, Manolo vió una nutria...  Aprovechando las paredes que la enmarcan en determinados tramos, la gente hace escalada y hay varias vías abiertas. La vía del tren acompaña parte del recorrido con imponentes puentes. 

Y tomamos la desviación a la derecha hacia Olloniego, donde tomamos unas cervezas mientras esperábamos el autobús, para regresar a Oviedo. Un recorrido de unos 18 Km, fácil, a pie desde nuestra casa, muy agradable

 

Inicio por el parque de Invierno El Aramo y el Monsacro Lavadero en Bueño
En el puente colgante Soto Rey El Nalón
Las tortugas El recorrido Hacia Olloniego

 

13 - 03 - 2021 / PICO LORAL

 Llegamos a San Andrés de Trubia y desde allí subimos a Castañedo del Monte por una carretera de pendiente pronunciada, curvas cerradas y paso por el pueblo estrecho; continuamos por Linares hasta llegar a la antena de un repetidor. Aquí, en la Cruz de Linares, dejamos los coches e hicimos la foto de grupo.

Empezamos a caminar por la carretera con dirección a Sograndio, y a unos 500 metros, tomamos una desviación a nuestra derecha. Se trata de una pista ganadera que seguiremos todo el recorrido. Las vistas son espectaculares: a nuestra izquierda, la Sierra del Aramo, el desfiladero de las Xanas, La Mostayal, Peña Forcada; y en cuanto vamos adquiriendo un poco de altura, el mar a nuestra derecha.

A medida que avanzamos vemos los pueblos de Serandi y Villamejín de Proaza; y más adelante, cabañas de piedras, grandes, bien conservadas en buenas fincas. Dejamos la fuente del Furacón con poco caudal y abajo el pueblo de Sograndio.La pista está bien conservada y después de un tramo de mayor pendiente, hormigonado, nos permite disfrutar de unas vistas de Oviedo muy buenas. Llegamos a un alto con una portilla, y desde allí, se dibuja la senda a media ladera del pico Piurices que nos llevará hasta Cueva Llagar. Después de una pequeña bajada, al lado de un bebedero, hicimos una parada para coger fuerzas.

Continuamos la pista hasta llegar a la loma de Cueva Llagar donde volvimos a reunirnos para hacer la foto de grupo. Si a un lado las vistas al Aramo y la Cordillera son espectaculares, al otro, no se quedan cortas: una hondonada aloja la Cueva Llagar, muy cerca una construcción de piedra refugio de pastores de planta cuadrada. y en frente el Pico Loral ; y el sendero que conduce hacia Yermes y Tameza.

En este punto nos dividimos: unos continuaron por el sendero del valle hacia Yernes; y otros subieron a Pico Loral.Para llegar al Pico se toma a la izda una pista que pasa por la fuente Cimera, hasta alcanzar la campera de LLuñeu; el ascenso al Pico es por praderías, suave, con un viento terrible, pero fácil. En el alto las vistas son espectaculares: Gijón, Oviedo, Pola de Siero, el Sueve, Soto Rivera, La Mostayal, Los Picos de Europa, El Aramo, Peña Rueda, Las Ubiñas… ¡360 grados de vistas!

El descenso lo hicimos por el mismo lugar. En la campera nos unimos los dos grupos y nos despedimos celebrando el cumpleaños de Covadonga. Una excursión fácil y preciosa. Una sensación muy agradable al reencontrarnos…

 

El grupo El inicio  Peña Forcada y el Valle de Proaza
En el horizonte, el mar Oviedo en la lejanía Con el Loral al fondo
Abajo Cueva LLagar En la cumbre El descenso

 

7 - 10 - 2020 / EXCURSIÓN POR MUNIELLOS

 

El mayor robledal de España de unas 2.695 hectáreas y uno de los mejores conservados de Europa, está integrado por los montes de Muniellos y La Viliella (Cangas de Narcea) y el monte de Valdebois (Ibias)

El monte de Muniellos perteneció a los condes de Toreno y existe documentación del siglo XVI, de la utilización de su madera, para la reparación de los barcos que regresaron de la armada invencible. Su explotación comenzó hacia 1766 para surtir de madera a las construcciones navales de la Armada Española en El Ferrol. La madera extraída, era llevada en carro de bueyes desde el monte hasta Cangas de Narcea, y desde aquí, a través del río de Narcea, trasportada al puerto de San Esteban, lo que supuso una importante inversión. Sin embargo, su madera, no resultó de la calidad esperada, porque eran árboles envejecidos, de gran altura, pero huecos, defectuosos en gran medida. La explotación de los Reales Arsenales durará algo más de veinte años; posteriormente, es el propio Conde, el que explota el bosque para otros usos.

La explotación de Muniellos se detiene a comienzos del siglo XIX y no volverá hasta mediados de siglo, haciéndose cargo la empresa Crédito Mobiliario Barcelonés. A partir de 1886 varias empresas se interesaron en la explotación, pero su interés chocaba con la carestía del trasporte (empieza a hablarse de la necesidad de construir un trasporte ferroviario, que nunca llegó a abrirse)

En 1902, se crea la Sociedad general de Explotaciones Forestales y Mineras Bosna Asturiana (por empresarios vascos, franceses y asturianos) para la explotación de madera, minas de hierro y carbón, y canteras de mármol y pizarra, así como la construcción de un ferrocarril de vía estrecha de Muniellos a Cornellana. Se construyó en Tablizas una fábrica de aserrar con tres naves: una para la producción de energía eléctrica, fraguas, tronzadoras etc; otra como depósito de maderas labradas; y en la tercera un secadero. Además había construcciones de viviendas y dos camiones de vapor, que arrastraban tres remolques cada uno, para sacar la madera de Muniellos. La Bosna Asturiana explotó el bosque hasta 1908, en la que un incendio destruyó la serrería, y la sociedad se disolvió en 1932.

En 1952 se constituye en Madrid la empresa Muniellos SA, explotándose el monte con más intensidad que nunca. Se abrieron pistas en el bosque y el empleo de camiones con motor gasolina, lo que facilitó y abarató la explotación, haciéndose una tala masiva hasta 1972. Esta empresa construyó en Tablizas una central hidroeléctrica con las aguas del río Muniellos y un aserradero con nueve máquinas. Las cortas sólo se realizaban en los meses de octubre a febrero, el resto del año se desramaban y tronzaban los troncos. La madera se utilizaba para duelas, parquet, traviesas…
Las talas realizadas fueron tan abusivas, que numerosas voces se alzan solicitando su protección, entre otros, Félix Rodríguez de la Fuente y el naturalista asturiano Ángel García Dory. Y en 1964 el Patrimonio Forestal del estado propuso un plan de repoblación. Finalmente la empresa vendió el monte Muniellos al Icona en 1973, concluyéndose definitivamente su explotación forestal y declarado Coto Nacional de Caza; desde entonces se prohibió la actividad cinegética y se protegió toda la fauna .

En 1982 el monte de Muniellos fue sometido a un régimen de protección especial y declarado Reserva Biológica Nacional, a partir de ahí se restringieron las visitas a 20 personas al día, se prohibió acampar, llevar perros, pescar, pernoctar en el bosque, etc. y hacía falta obtener una autorización para su visita.  En 1988 se amplió la reserva con la anexión de los montes de Valdebois y la Viliella. En el año 2000 se declaró Reserva de la Biosfera y Reserva Natural Integral en el ámbito del mencionado parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, creado ese mismo año.

A las diez de la mañana, nos reunimos en Tablizas en el centro de recepción, donde se nos díó una serie de recomendaciones. Iniciamos el recorrido atravesando el río Muniellos, y sobre piso madera adaptado, los primeros metros. Nosotros decidimos hacer la ruta del río y nada más entrar, el ambiente mágico te envuelve: árboles diversos con cantidad de líquenes,musgos y helechos,  la vegetación empezando a vestirse de colores otoñales, el agua sonando por todas las partes, restos de neblina baja entre los montes… Al llegar al siguiente puente, la pista de tierra nos marca sin lugar a pérdida, el camino.
Siempre en paralelo al río, que sorprende la cantidad de agua que lleva en esta época del año, vamos avanzando entre avellanos, arces, fresnos, humeros… observamos también, cantidad de setas. Varios puentes de madera nos permiten trasladarnos por ambas orillas.

A medida que avanzamos, el agua fluye por todos los sitios: manantiales, riachuelos, arroyos, van a unirse al río.
El último tramo, se hace mas abrupto, con pendiente más marcada, y con piedras sueltas grandes y cantidad de agua, que dificultan la subida ( el ascenso acumulado es de 900 metros)
La vegetación también cambia: el roble albar es el predominante, hay buenísimos ejemplares de hayas, y en la parte más alta: abedules, arbustos, tejos, serbales…
Al llegar a las tres cruces, tomamos dirección hacia la laguna de La Isla. Aquí hicimos parada para poder comer y disfrutar de las espléndidas vistas al valle y a la laguna de la Isla.
Las lagunas del pico La Candanosa, dan fe de su origen glaciar; se trata de cuatro escalones de agua: la primera la de La isla, y más arriba, La Honda y la Grande; hay una cuarta laguna , La Peña, mucho más pequeña, y que en verano tiene poco agua.
La vuelta, por el mismo camino, lo hicimos despacio por la dificultad del terreno, pero disfrutando de toda aquella belleza y en buena compañía…

 

El grupo El inicio del otoño Musgos y helechos
El rio Muniellos Líquenes y setas El recorrido
Las hayas El valle del robledal La laguna de La Isla

 

24 - 9 - 2020 / OVIÑANA - SAN PEDRO DE LA RIBERA- CABO VIDIO

 

Nos acercamos a Oviñana, y dejamos nuestros coches en la plaza del pueblo, junto a la iglesia y la cofradía de pescadores. Comenzamos la ruta por la carretera unos metros, hasta tomar una desviación a mano izquierda hacia el barrio de La Fueya. Continuamos hasta encontrar la senda, preciosa, que desciende hasta el pueblo de San Pedro de la Ribera, con vistas al Cantábrico, y con el sonido de los coches que pasaban por el viaducto de la autopista, muy cerca. El pueblo, muy cuidado, con varios hórreos y pajares.

La luz de septiembre, nos permitió disfrutar de la playa de San Pedro, donde aprovechamos para hacernos unas fotos. Luego reiniciamos el recorrido, por un camino estrecho, cerca de la playa, hasta la rasa costera. Desde aquí, pudimos contemplar los recortes del acantilado, con un mar azul, como el cielo, maravilloso

De vuelta en Oviñana, nos dirigimos hacia el faro Vidio, ubicado sobre el cabo del mismo nombre, y rodeado de acantilados que rondan los 100 metros de altura con numerosas playas y que la erosión del mar, fue horadando cuevas naturales en las rocas de los acantilados, destacando la ubicada bajo el faro y conocida como La Iglesiona, denominación que le viene por la gran cúpula que posee, y que pudimos contemplar en la exposición fotográfica en Casa Milio, donde tomamos nuestros bocadillos.

También se pueden ver alguna casa mariñana, construcción tradicional de Asturias, que tiene su origen en la casa terrena y está emparentada con las long houses o casas largas del arco atlántico europeo: de una sola planta, con espesos muros de piedra y cubierta a dos aguas, orientada al sur. protegiéndose del norte y oeste, de donde vienen los vientos fríos y la lluvia.

Una excursión agradable, fácil y preciosa.

 

Al inicio En San Pedro de la Ribera Volviendo hacia Oviñana
Por la rasa costera El litoral Hacia el cabo Vidio
El paisaje Contra viento y ... La Iglesiona

 

10 - 9 - 2020 / PORCÍA - VIAVÉLEZ

 

 La playa de Porcía, la playa de los islotes, en el límite de los concejos de Tapia de Casariego y El Franco, estaba preciosa; el mar azul intenso y sin oleaje, la marea bajando, lo que nos permitió ver su arena que la semana anterior no pudimos hacerlo; el día claro y calor. Son visibles los restos de un antiguo embarcadero de mineral de hierro.

Aquí nos reunimos con María Jesús y Benjamín que venían desde de Cangas de Narcea, y después de hacer la foto del pequeño grupo, nos pusimos a caminar. La senda es cómoda, ancha durante la mayor parte del trayecto y por el litoral.

Al poco de alcanzar la rasa costera, encontramos una desviación hacia la punta de La Atalaya, con punto geodésico, donde disfrutamos de unas vistas de todo el litoral preciosas.

Retomamos la senda, parándonos a contemplar las formas caprichosas que la erosión del mar, fue realizando y contemplando las pozas de aguas trasparentes cada cierto tiempo. Y maravillados por aquel espectáculo, llegamos a Cabo Blanco, destacando el color que le da nombre a la roca, lleno de cuevas en su base y agua azul turquesa.

Continuamos por la costa, alejándonos de la misma únicamente, para acercarnos hacia la carretera y continuar hasta la ermita de San Pelayo, girando de nuevo hacia el litoral, avistando la playa de Monellos. Y así continuamos por la costa hasta el mirador de Viavelez, desde donde contemplamos el emplazamiento natural, recóndito, resguardado y protegido de su puerto. Es una preciosidad: las casas pintadas de blanco, limpio, sencillo, las barcas de pescadores como de cuento. Aunque en otros tiempos, tuvo importancia en la pesca ballenera y su artillero, ahora solo se respira paz y sosiego…
Cuna de Corín Tellado, una de las autoras más leídas en lengua castellana. Aquí comimos nuestros bocadillos con unas cervezas bien frías, en la Taberna del puerto, reponiendo fuerzas, antes de acometer el regreso y del que nos gustaría resaltar la amabilidad y profesionalidad que tuvieron con nosotros.

La vuelta la hicimos por el interior hacia Valdepares, pasando junto al Palacio de Fonfría, construcción del siglo XVI, cerrada por un muro de piedra y capilla. Continuamos el recorrido entre plantaciones de maíz muy alto, encerrando el cementerio, por el que pasamos a sus puertas mas adelante.
Desde aquí continuamos hacia Cabo Blanco de nuevo para visitar los restos del castro que alojó en su día; es el mas importante de la comarca, contaba con cinco líneas de defensa y sus respectivos fosos excavados en la pizarra; tres parapetos de considerables dimensiones que aún podemos observar. Las vistas impresionan.

El retorno lo hicimos por el mismo sitio, con una luz cambiante, por el sol que se escondía a ratos entre las nubes que fueron apareciendo, y así llegamos a Porcía. Aunque el agua estaba muy fría, nos dimos un baño en sus aguas limpísimas y mansas, sin oleaje, que nos descansaron … Acabamos merendando allí mismo lo que nos había quedado, despidiéndonos de un día de paseo estupendo.

En Porcía Iniciando el paseo El mar y las rocas
El Cabo Blanco El litoral Viavélez
Palacio de Fonfría El castro La vuelta

 

3 - 9 - 2020 / BARAYO - PUERTO DE VEGA

 

Aunque este tramo de la senda naviega ya lo hicimos varias veces, y contando con el día de septiembre estupendo que amaneció, decidimos repetir. Ahora por el verano, sin programación previa, hacemos alguna escapada con poca gente, tratando de recuperar el tiempo perdido del confinamiento...

Llegamos sobre las 12 de la mañana al aparcamiento sobre la playa de Barayo. La luz resaltaba el color intenso del mar, y perfilaba los contrastes con las rocas y el verde de los prados con mucha nitidez. Los meandros caprichosos del río Barayo, antes de verter al mar sus aguas, dibujan unas eses marcadas entre juncos. La playa aún sin gente, con la mar en calma, maravillosa...

Después de nuestra obligada foto de pequeño grupo, comenzamos a caminar por la senda. La temperatura,  el paisaje, los acantilados, el mar...componían todos los ingredientes para hacernos disfrutar muchísimo.

Las flores  que otras primaveras llenaban los acantilados, esta vez, estaban sustituidas por restos de brezo morado. Las gabiotas, aprovechando las diferentes corrientes de aire, se entretenían en sus vuelos haciendo piruetas. Los acantilados, romos y suaves en algunas zonas, y picudos e irregulares en otras.

El recorrido es corto, y enseguida comenzamos a divisar Puerto de Vega. A pesar de ser un día de diario, había movimiento en los restaurantes y bares. Nosotros continuamos hasta la Iglesia, donde comimos nuestro bocadillo mirando al mar. Después de un cafetín en el puerto, retomamos el regreso, con la misma luz , pero el mar subiendo y con mas oleaje.

Decidimos ir hasta Porcía. La playa no la vimos por la pleamar, pero no nos impidió darnos un buen baño. Allí mismo, esperamos a que el sol se pusiera con unas cervezas bien frías.. Para rematar el día, una luna enorme y roja, nos iluminó el camino hasta nuestra casa.

 

Con Barayo al fondo La costa  El camino
El mar Las chicas Disfrutándolo
Puerto de Vega La vuelta Atardecer en Porcía

 

19 - 8 - 2020 / COLLADA TRASLAFUENTE (PILOÑA)

 

Con un día precioso de agosto, nos reunimos unos pocos en el área recreativa de La Pesanca en el concejo de Piloña, a donde llegamos desde Infiesto, después de atravesar Espinaredo (uno de los pueblos con más hórreos y paneras de Asturias) y Riofabar (donde la carretera se estrecha y atraviesa en curvas muy cerradas el pueblo).

Después de hacer nuestra primera foto, atravesamos el río, y comenzamos a caminar por la pista, ancha, buena, con avellanos primero y robles después. Tomamos un desvío a mano izquierda, a unos dos kilómetros aproximadamente, donde hay una pista hormigonada que vadea el río Infierno; nosotros lo cruzamos por un puente de madera.

La pista muy pendiente, hormigonada en los tramos de máximo desnivel, nos va alejando del río, adentrándonos en un bosque denso, y que aprovechamos su sombra para tomarnos un respiro; posteriormente los tramos son menos pendientes y llegamos incluso a bajar algo, para cruzar por el río La Estaquera, afluente del Infierno.

De nuevo el tramo se hace marcado, alejándonos del río que dejamos a nuestra derecha, en un bosque de diferentes tipos de árboles y con algunas hayas espectaculares. A medida que íbamos cogiendo altura, el paisaje que lo conforma nos maravilla. Y así llegamos a la majada de Cureñu, con zona amplia de pastos y alguna cabaña (sorprende el techo de losas gruesas de pizarra que las cubre). La parada se hace obligada para disfrutar el lugar.
Cruzamos la majada en diagonal ascendente, junto a una fuente, y retomamos el camino que nos conduce a un pequeño bosque de avellanos, con tejos, espineras y acebos. Finalizado este tramo, el camino, muy estrecho, nos lleva hacia La Collada, con el Pico Maoño sobresaliendo…

Un número importante de vacas, disfrutan en la Collada; cuando la alcanzamos, y de repente, nos encontramos con un mar de montañas, que como si de olas se tratasen, van sucediéndose: Peña Taranes, el cordal de Ponga, el Picu Pierzu… y al fondo, los majestuosos Picos de Europa.
La Collada Traslafuente, hace de frontera entre los concejos de Piloña y el de Ponga. Bajando hacia la fuente y abrevadero, nos dirigimos hacia la majada, donde resguardados en la sombra de una de sus cabañas, comimos nuestros bocadillos.

Antes del regreso, estuvimos contemplando de nuevo, las vistas maravillosos desde La Collada: Pico Maoño(que quedamos con ganas de hacerlo), el Tiatordos, el concejo de Ponga, el Vízcares, el Valle del Rió Infierno en Piloña, y parte de Redes…Un espectáculo que nos retenía y nos daba pena dejar…
La vuelta, la hicimos tranquilamente por el mismo sitio, con un calor tremendo, que recompensamos con unas cervezas bien frías en Infiesto.

 

En La Pesanca  Inciando ruta Las hayas
 
En la majada Cureñu El concejo de Ponga El Vízcares
La Collada Traslafuente El Tiatordos El Valle de Piloña desde la majada Traslafuente

 

30 - 7 - 2020 / POR LA BIESCONA

Ya habíamos hecho este bosque en el otoño del 2018, pero después del confinamiento, todos tenemos necesidad de airearnos… Por otra parte, las altas temperaturas de estos días, nos obligaron a realizar el recorrido por la sombra. Así que decidimos vernos en el alto del Fito. Había ya muchos coches con mucha gente, pero una vez que aparcamos, comenzamos a caminar hacia la Peña de Poares; desde aquí, pudimos disfrutar de las vistas al mar: las playas de La Espasa y de La Isla, Lastres suspendido en la ladera orientada al este con el sol iluminándola, y esa inmensidad de azul del mar …

Continuamos hasta los Arrudos con vistas a la Cordillera y Los Picos de Europa, el valle del Sella… Nuestra primera foto de grupo, aún con mascarillas, que nos recuerdan los momentos tan especiales por los que atravesamos y las medidas preventivas necesarias.
Arriba, el sol apretaba fuerte y en cuanto pudimos, nos protegimos a la sombra de un pino, para reponer fuerzas. Iniciamos el descenso hacia el hayedo de La Biescona, al inicio, con una buena representación de acebos. El camino estrecho, con pendiente marcada a tramos y zonas embarradas, nos fue adentrando en la sombra mágica de sus hayas centenarias. Los musgos, los líquenes, los troncos caídos, el silencio interrumpido por el canto de algún pájaro, nos aportó el frescor y la belleza, que la naturaleza nos aporta como nadie.... Echamos en falta el murmullo del agua del río Toya. Su cauce, seco, lo tuvimos que cruzar en un par de ocasiones; en el último cruce, la sombra de sus altos árboles, el silencio, la cantidad de troncos, impresionan…

Después de pasar los restos de la antigua mina de cobre, paramos a comer. El calor volvimos a sentirlo con intensidad, cuando reanudamos el recorrido, y abandonamos el bosque. Fuimos pensando en un baño en el mar, pero la afluencia de gente en las playas, nos lo impidió. Nos contentamos con unas cervezas en Colunga, mientras cayó un buen chaparrón, que hizo descender el termómetro diez grados, mientras allí estuvimos.
Y así terminamos un día precioso, acompañados por María Jesús y Benjamín, que esperamos hayan disfrutado.

 

El grupo con el mar al fondo Inciando ruta Dando vistas a la Cordillera
La ruta por el Sueve A la sombra  El bosque
El haya centenaria con las chicas El cauce seco del río Setas y musgos

 

21 - 6 - 2020 / RUTA VAQUEIRA

Esta ruta vaqueira comienza en Tuiza, en la braña tevergana al lado mismo de la carretera, poco antes de llegar al Puerto de San Lorenzo. Mientras los conductores llevaban los coches al alto del puerto, pudimos contemplar una vista espléndida del valle y ver los dos tipos de cabañas: las teitadas (con techo vegetal, normalmente, de escoba) y las de techo de piedra, la mayor parte mal conservadas.

Desde aquí cogimos la pista, ancha de ascenso suave a excepción del primer tramo, corto y hormigonado, dando vistas al valle, con pequeños arroyos y alguna fuente, y cantidad de flores. A medida que íbamos cogiendo altura, y dejábamos Tuiza abajo, podíamos ver la serpenteante carreta al puerto.

Al llegar a una bifurcación, tomamos el camino de la izquierda para llegar a la vega del Rebellón, a 1.150 m, con teitos (uno circular, poco habitual) y otras cabañas, de piedra o teja; una vista al valle de Teverga con la peña Sobia al fondo, nos obliga a retratarnos… Allí hay una buena majada, con una fuente de abundante agua y varias construcciones de piedra conservadas…

Retrocedimos hasta llegar al cruce donde nos habíamos desviado y continuar la pista inicial; en continuado y suave ascenso, el recorrido es fácil y precioso. Después de una pequeña parada, continuamos caminado, dejando abajo y a la izquierda la braña de Llamaraxil; así que continuamos por el camino de la derecha hacia vega Fondona, dentro de la zona denominada Tromeu , con su laguna Canalada, llena de vacas y caballos con sus crías.

El camino posterior es más estrecho y estaba embarrado; pasamos por la fuente del Teixeu y continuamos disfrutando de preciosas vistas, con acebos, hayas, y la retama en flor llenando el paisaje de amarillo…

Y después de parar a comer con unas vistas espectaculares al Valle de Teverga, al cordal de Sobia, al puerto Marabio y a la sierra del Aramo, retomamos camino y enseguida dimos vista al Puerto de San Lorenzo, donde finalizamos la ruta.  Una parada en La Plaza para calmar nuestra sed, puso el punto final a un día estupendo por tierras vaqueiras.

 

Las chicas con Arturo Tuiza y la carretera al puerto En el Rebellón
Cabañas con techo de piedra Teito El recorrido
Laguna Canalada Panorámica Llegando al Puerto San lorenzo

 

18 - 6 - 2020 / RUTA PEREGRINACIONES: OVIEDO -BENDICIÓN

Muchos son los caminos que conducen a Covadonga, y uno de los más destacados es la Ruta de las peregrinaciones, GR 105, que va desde Oviedo al Real Sitio pasando por Bendición, el Alto del Espinadal, Puente Miera, Espinaredo, Villamayor y Cangas de Onís, con final de trayecto en Covadonga. Asimismo esta ruta tiene un ramal que parte de Mieres y entronca con el camino que viene de Oviedo en un lugar conocido como La Grandota. Nosotros haremos hoy la primera etapa

Después de una semana lluviosa, hoy amaneció un buen día. Partimos desde el parque de invierno hacia San Esteban de las Cruces; hicimos una pequeña parada en la fuente del Águila (una de las pocas fuentes de sillería que quedan en Oviedo, después de la inauguración de la nueva traída de aguas desde el depósito de Pérez de la Sala en 1875, en el lugar donde ahora está el auditorio).

Siguiendo la carretera, llegamos al pueblo de Covadonga, y allí hicimos nuestra primera foto de grupo, delante de la capilla. Pocos metros más adelante, en El Calderu, cogimos una desviación a la izquierda hacia la La Grandota (424 m.) y a medida que ascendemos, con tramos de buena pendiente, vamos adquiriendo buenas vistas del Naranco y de Oviedo, y en la parte más alta, del mar azul, al fondo.

Una vez ganada la cota, se baja un poco por la otra vertiente, con vistas ahora a Olloniego y parte de las canteras de Tudela Veguín; y siguiendo por la cumbre, llegamos a La Paranza, parroquia de Siero y encrucijada entre concejos de Noreña, Langreo y Oviedo. En otro tiempo, fue un lugar de comunicación importante entre Oviedo, Siero y Langreo, que además, continuaba hacia Castilla. Aquí aprovechamos para descansar en unos bancos disfrutando de la vista hacia la Sierra del Aramo y hacernos unas fotos…

Continuamos por carril asfaltado y entramos en un camino a la derecha, ascendente, a la sombra de un túnel de avellanos, que dejaba filtrar parcialmente los rayos del sol…precioso. Y llegamos a un alto con una mesa y banco, muy oportunos, sino fuera por la cantidad de basura apilada junto a la papelera…
Continuamos cresteando, con vistas a la derecha del valle del Nalón, a Riaño y Lada, y a la izquierda, a Llanera y concejo de Siero, hasta llegar a La Pasera, perteneciente al concejo de Noreña. Ya en el siglo XIV, está definida la identidad fragmentaria del concejo: además de la villa, tiene los enclaves de La Felguera de Noreña, Serrapicón, Otero y La Pasera, todos rodeados de Siero, salvo La Pasera que también limita con Langreo.

Continuamos por camino asfaltado hasta La Bobia, con vistas a Peñamayor, y tomamos un camino a la izquierda, ascendente, para culminar en La Grandota de Hevia. Aquí volvemos a ver Oviedo, de donde partimos, Granda, Noreña, Pola de Siero, La Peña Careses , el Picu Fariu y , a lo lejos, el mar. Continuamos por un sendero estrecho con helechos y arbustos, que en su tramo último, es descendente y en pendiente marcada, hasta un camino ancho, que tomamos hacia la izquierda.

Continuando hasta el pueblo de Molleo, localidad de Siero y perteneciente a la parroquia de Hevia; se trata de un núcleo urbano con buenas casas y fincas, muy cuidadas, que al poco tiempo, nos desviamos a la derecha . Se trata de un camino ancho, entre abundante arbolado, primero de viejos robles y castaños, y más adelante, de eucaliptos, que nos llevan a un lugar abierto entre praderías. Desde aquí, divisamos la zona de Valdesoto, de Bendición y de San Juan del Coto y Areñes.

El ruido de los coches, nos indica que estamos acercándonos a la autopista, y efectivamente, muy pronto llegamos al túnel de Pedreño, por debajo de la AS-1 . Después de un tramo por carretera, tomamos un camino a la izquierda, precioso, entre vegetación abundante y humedales, hasta Bendición.
Aquí nos recogió César en su coche (y agradecimos tanto), que después de unos cuantos viajes, nos reunió a todos en El Berrón con unas cervezas frías que nos prestaron muchísimo. Los de Oviedo, volvimos en tren, como en los viejos tiempos…

 

Capilla Covadonga El inicio Vistas de Oviedo desde La Grandota
Vistas a Langreo En La Paranza Túnel de avellanos
El Valle del Nalón Recorrido desde Molleo Llegando a Bendición

 

9 - 6 - 2020 / POR LA PEÑA CARESES

 

¿Quién nos lo iba a decir? llegó un insignificante virus y sometió  a la humanidad.

Unos días después de nuestro encuentro por Valdemurio, se decreta un estado de alarma que nos obliga a encerrarnos en nuestras casas. Se suspende todo tipo de actividad laboral (que no se considera básica), los niños y adolescentes no pueden acudir a sus clases, sus padres tampoco a sus trabajos (algunos tuvieron la suerte de poder compatibilizarlo desde sus domicilios, pero otros muchos lo perdieron) y los mayores... creo que fue lo peor. Llevamos más de 27.000 muertos y, a nuestros dirigentes, les sigue costando ponerse de acuerdo...

Quizás por todo ésto,  estábamos tan deseosos de volver a reunirnos y salir a disfrutar de la naturaleza. Nuestra amiga Victoria Casielles, nos propuso una excursión a Peña Careses y así lo hicimos.

Salimos tarde, sobre las 10 y nos reunimos en Castañera. Allí dejamos los coches e iniciamos ruta por La Viona, un tramo conocido por nosotros, entre las praderías de Aveno a nuestra izquierda con Peñamayor al fondo, parando a realizar nuestra primera foto de grupo con mascarillas (que servirá de recuerdo de esta tremenda época), y llegar enseguida al túnel de la Peñuca.

Nada más salir de éste, encontramos Peña Careses a nuestra derecha, muy cerca, pero con su cara sur casi vertical, lo que nos obliga a realizar un recorrido largo y precioso, bordeándola, para poder acceder a su cumbre.

Llegamos al pueblo de Careses y a medida que avanzábamos, las vistas eran maravillosas: unas praderías bien delimitadas,distribuidas por un paisaje ondulado (que alguna decía le recordaba a La Toscana, sin los cipreses), el Monsacro, La sierra del Aramo y las Ubiñas... Por un camino en ascenso, precioso, atravesamos el bosque de La Santa y fuimos adquiriendo altura; Llegamos a la base del Picu El Castro ( que debe su nombre a un castro perteneciente a la edad de hierro) y descendimos a la Collá de atrás, viendo a nuestra izquierda, las minas de cielo abierto de fluorita.

La fluorita (espato flúor en el lenguaje comercial) es un mineral que resulta de la combinación de flúor y calcio. Se presenta en forma de bellísimos cristales de variable colorido, como pudimos contemplar en nuestra visita al Museo de Geología. Allí nos comentaron, que es fácil encontrar ejemplares de procedencia asturiana, en cualquier museo del mundo. Y en Asturias, su actividad minera, comienza al inicio del siglo XX, en La Collada, hacia 1907, coincidiendo con los desmontes realizados para las obras del ferrocarril de San Martín - Lieres – Gijón (que nunca se terminó). La implantación de esta actividad minera en otros lugares de Asturias, como Colunga, Caravia ,Ribadesella y Villabona, fue más tardía.  Después del carbón, fue la explotación asturiana más importante y la mayoría de la fluorita de España, es de esta procedencia. Además está a la cabeza de la producción de la Comunidad Europea, alcanzando el sexto lugar a nivel mundial.

Dejamos a nuestra izquierda el camino que conduce al Picu Fariu , para acometer el ascenso a La Peña, suave por praderías al incio, se hace más irregular y abrupto al final, pero enseguida llegamos a cumbre. Las vistas merecen la pena y sorprenden dada la altura (552 metros). Aunque la visibilidad no era completa, pudimos contemplar Gijón en su cara norte; y la del sur, justo abajo en cortante desnivel, las praderías de Aveno desde donde iniciamos nuestra ruta: Peñamayor, Pola de Siero, Carbayín Alto, El Berrón y Noreña, Oviedo, y como telón de fondo, y desdibujada, la Cortillera que nos separa de tierras castellanas... 

Aprovechamos para comer, en las primeras praderías del descenso, y la ruta circular, la completamos por un camino precioso hasta La cantera de Castañera, de piedra caliza, y poco después, al pueblo, donde nos despedimos, después de disfrutar de unos culinos de sidra...

Queremos agradecer a nuestra amiga Victoria, guía, anfitriona y dibujante, a la quien se debe el gráfico que indica nuestro recorrido

                                 

El grupo con mascarillas Emtrando en el túnel de la Peñuca Peña Careses
Esquema del recorrido Bosque La Santa En la cumbre
El descenso En la cantera Castañera

 

8 - 3 - 2020 / DE CARANGA A VALDEMURIO

 

 Aunque los planes eran continuar con un tramo de La Viona, debido a las lluvias de días atrás que hacían difícil el paso a través del túnel sin iluminar, decidimos cambiar el plan. Por otra parte, entre la fecha del 8 de marzo, el coronavirus y algún viaje programado, fuimos cuatro personas las que al final nos animamos.

Elegimos el recorrido desde Piedras Juntas en la senda del oso, justo antes de Caranga, hacia el embalse de Valdemurio. Este tramo de la senda, es especialmente abierto y soleado y nos acompaño un día precioso. La naturaleza está iniciando los brotes en los árboles, los ciruelos y los cerezos están en flor y multitud de violetas y otras flores silvestres, exhibían su colorido.

Como ya comentamos en alguna ocasión, este trayecto corresponde a la caja del ferrocarril de vía estrecha, puesto en servicio en 1884, para comunicar las minas y hornos altos de Quirós con los talleres de laminación de Trubia. Es por tanto cómoda y con tramos horadados en la propia roca, siempre paralelos al río, fácil y preciosa de pasear.

Enseguida llegamos al embalse de Valdemurio, también se le conoce como embalse de Quirós, enclavado en pleno Parque Natural Las Ubiñas-La Mesa, en un lugar de gran belleza. Esta presa alimenta una central hidroeléctrica en uso, cuyas obras finalizaron en 1967 y que se abastece principalmente de dos ríos: el Quirós (que lo hace directamente) y el Teverga (a través de una conducción excavada bajo la montaña, de unos 4 Km y que comienza en Azud de Oliz.

En este lugar tan precioso, tomamos un aperitivo y retomamos el camino de vuelta. Acabamos compartiendo nuestras tortillas con sidra en La Pontiga con la música del río Trubia muy a gusto.

 

                                 

Piedras Juntas Violetas Prímulas
Vara de San José  Senda hacia Quirós Embalse de Valdemurio
Ciruelo en flor La Pontiga Río Trubia

 

16 - 2 - 2020 / LA CASILLA-FUNERES-PEÑAMAYOR

 

 

Salimos en nuestros coches y nos reunimos en La Casilla, en el entorno de la Faya los Lobos, en la carretera que va desde Bimenes a Barredos. Desde aquí, iniciamos nuestro recorrido por una pista ancha, a tramos hormigonada, con visibilidad buena, viento y una temperatura agradable.
El camino es ascendente, alternándose con tramos llanos, que lo hacen muy llevadero; llegamos a Tres Picos (Pico de Raso, Pico de Caso y Pico de La Bauga) y enseguida a Campa´l Collau.

Las vistas son espléndidas: a nuestra derecha los valles del Nalón, con Peñamea, Las Ubiñas, incluso el recorte de la Sierra del Aramo; mientras que a nuestra izquierda, contemplamos los valles yerbatos y navetos, con el horizonte del mar al fondo mal definido… La sierra de Peñamayor, siempre al frente, imponente. Durante todo el trayecto, cantidad de prímulas y narcisos silvestres, pequeñinos, preciosos, inundaban el paisaje...

En la campa sobre La Peña del Hombre, la pista inicia una bajada, pasando por Fuentefría (fuente que dejamos a nuestra derecha) y termina en un grupo de cabañas, denominado La Baúa. Desde aquí, retomamos la subida, a la izda, hacia el área recreativa del Xierru Gües, para continuar hacia la Campa Gúes, donde hicimos una parada para comer.

Retomamos la ruta hacia el Pozu Funeres, donde fueron ejecutadas, entre marzo y abril de 1948, nueve militantes y parientes de militantes de izquierdas, en esta sima en la sierra de Peñamayor; otro recuerdo terrible del espanto de las guerras…
Desde aquí, continuamos el ascenso hacia la cumbre, accediendo hasta alcanzar las antenas en el Picu Tremes.

Aquí con vistas a Picos de Europa, El Sueve y El Cuera por un lado; a los valles del Nalón, Las Ubiñas, Sierra del Aramo por otro; y con una imagen poco nítida del mar y El Musel, además de Llanera y Oviedo, dimos por alcanzada nuestra meta.
El retorno, lo hicimos por las praderas hacia La Campa Gües y desde aquí, por donde habíamos venido. El sol quiso salir a saludarnos y pudimos disfrutar de una luz preciosa, para despedir el día.

 

                                 

El grupo con Las Ubilñas al fondo Iniciando el recorrido Peñamayor
Preciosa ruta  Tendríamos el mar a nuestra espalda Pozu funeres
Hacia  Peñamayor En la cumbre El descenso