20- 1 - 2019 /PASEANDO POR RODILES

A pesar de los malos augurios metereológicos, salimos rumbo a la costa. Nos reunimos en Selorio, a pie de ría en bajamar y allí nos hicimos la primera foto de grupo. Las nubes despistaban.. Bien enfundados, iniciamos la ruta que trascurre por la margen derecha de la ría de Villaviciosa, y que forma parte de la ruta costera. La corriente arrastraba el agua algo turbia por las lluvias al mar. Parecía que querían abrirse claros en el cielo y llegamos a la playa de Rodiles, una de las mejores de Asturias, con un arenero de 1.000 metros de longitud, y toda para nosotros... el color de las aguas cambiante como el cielo y sin gran oleaje. Todo un placer, pisar las arenas duras y húmedas, impregnándonos de ese perfume de sal y esa melodía relajante...

Cuando llegamos al final de la playa, el sol hizo acto de presencia, y nos hizo cerrar los ojos para dejarlo reflejado en nuestra foto. Volvimos hacia el punto de partida  para recorrer la Ría de Villaviciosa, lugar emblemático por su belleza y por su riqueza medioambiental.
Se trata de un valle fluvial con un elevado aporte de aguas marinas, característica que lo define y singulariza: anegamiento prácticamente total durante las pleamares, intensa sedimentación y elevada salinidad del agua. Todo ello ha configurado un espacio de alto valor ecológico, en el que destaca su vegetación halófila (que tolera la salinidad de los suelos) y su riqueza ornitológica, pues es zona de invernada y descanso migratorio de las poblaciones europeas de aves acuáticas.
De la importancia medioambiental de la Ría de Villaviciosa son buena prueba las disposiciones adoptadas en los últimos años por diversos organismos, tanto nacionales como internacionales. Primero fue el Gobierno Regional, quien en el año 1995 declaró este espacio Reserva Natural Parcial, luego los Organismos Europeos que lo declararon Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
Esta vez teníamos reservado el menú en un bar de Villaviciosa y allí nos dirigimos. Pasamos por el parque de la Ballina, parándonos en la escultura La Exaltación de la manzana de Eduardo Úrculo y por delante del Ayuntamiento.

Después de comer, con una tarde estupenda, hicimos un pequeño recorrido por el núcleo urbano, con esas casonas blasonadas tan espectaculares que tienen, el busto erigido en honor de Carlos I, el antiguo convento de San Francisco... hasta Santa Maria de la Oliva, del románico tardío con muchos elementos tomados del gótico, y delante de su arco apuntado de la fachada principal, nos volvimos a retratar...

Para bajar la comida, realizamos la senda del río Linares, que va desde Villaviciosa hasta Amandi, que discurre a ambos márgenes del río, con tres pasarelas peatonales, muy agradable.

 

 

Al llegar Iniciando ruta  Por la playa
Toda para nosotros Frente al sol La ría
En Santa María de la Oliva Por la senda del río Linares La otra margen